¿Qué son las mallas moleculares?

Las mallas moleculares (zeolitas) son tamices cristalinos microporosos de aluminosilicatos, dotados de poros uniformes en tamaño (3–10 Å). Su función es adsorber selectivamente moléculas según su diámetro cinético y polaridad, reteniendo moléculas indeseadas mientras permiten el flujo de otras.

Indice

Tipos de malla molecular

Tipo Tamaño poro (Å) Moléculas adsorbidas Aplicaciones destacadas
3 Å ~3,0 H₂O (2,65 Å) Deshidratación de gases secos
4 Å ~4,0 H₂O, CO, CO₂ Secado, eliminación de CO/CO₂
5 Å ~5,0 H₂O, CO, CO₂, CH₄, N₂ Refino de gas natural, aire, biogás
13X ~10 H₂O, CO₂, N₂, O₂, CH₄, hidrocarburos ligeros Captura CO₂, purificación de aire

Uso en purificación de hidrógeno con PSA

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  • Las mallas 5 Å se emplean comúnmente en PSA para retener H₂O, CO₂, CO, N₂ y CH₄, permitiendo que el H₂ pase con alta pureza. La regeneración térmica se realiza entre 200–300 °C.
  • Las mallas 13X se utilizan en etapas finales de “polishing” por su gran capacidad y selectividad hacia moléculas polares y de mayor tamaño.
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Regeneración

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Criterios de selección

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Ventajas clave

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Preguntas frecuentes

  • 5 Å: ideal para eliminar H₂O, CO₂ y hidrocarburos ligeros.

  • 13X: mejor retención de CO₂ y compuestos polares grandes; es además el de mayor capacidad de adsorción.

En TSA (regeneración térmica) el lecho se calienta, normalmente entre 250 y 300 °C, con un gas de purga que arrastra el agua desorbida; es la regeneración más completa, pero consume más energía. En PSA (regeneración por presión) el lecho se despresuriza y se purga con parte del gas producto, lo que permite ciclos cortos de pocos minutos. La elección depende del proceso, el caudal y el punto de rocío buscado.

Bien utilizada, una malla molecular puede trabajar varios años. Su vida útil depende sobre todo de la abrasión de las esferas, del número e intensidad de los ciclos térmicos y de la presencia de contaminantes (aceite, líquidos, compuestos pesados) que taponan los poros. Una subida progresiva del punto de rocío a la salida indica que conviene revisarla.

Las esferas más gruesas (4–8 mesh) generan menos caída de presión y son adecuadas para caudales altos; las más finas (8–12 mesh) adsorben más rápido y acortan la zona de transferencia, a cambio de una mayor caída de presión. La granulometría suele fijarla el fabricante del equipo.

Sí, es una configuración habitual: una primera capa de alúmina activada absorbe la mayor parte de la humedad y protege el lecho de gotas y contaminantes, y después una capa de malla molecular realiza la adsorción fina hasta puntos de rocío muy bajos. Este lecho mixto alarga la vida útil de la malla.

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